domingo, 29 de mayo de 2016

PROCESO CONSTITUYENTE, UNA INICIATIVA GUBERNAMENTAL QUE SE DILUYE EN LA INCERTIDUMBRE.






“No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea practico”
 (Aristóteles)

Desde 1811 que nuestro país ha generado un intento de reglamentar la convivencia nacional, es en el periodo de “Los Ensayos Constitucionales” donde se plantea este desarrollo básicamente en dos cartas fundamentales: La Constitución de 1833, que organiza al estado chileno y la armonía con la sociedad; y La Constitución de 1925 que abre a chile a un régimen presidencialista en el siglo XX.
En la actualidad, el gobierno ha definido el proceso constituyente como: “Una política de Estado que impulsa el acuerdo y la participación de toda la sociedad en las diferentes instancias de conversación y deliberación”.  Definición que excluye los  acuerdos y principios fundamentales que se viene generando en la historia constitucional de nuestro país desde 1811.
Pero, en virtud de estos avances históricos de nuestra Carta Magna ¿Qué concepto podríamos elaborar de lo que significa realmente un Proceso Constituyente? A groso modo y con la humildad que la definición requiere, definiremos el Proceso Constituyente como: “Un conjunto de principios, derechos, deberes y garantías constitucionales que se desarrolla concatenadamente en el tiempo, y que surge producto de una consecuencia lógica e histórica social”, en consecuencia, el concepto señalado nos motiva a pensar que los procesos constituyentes son una consecuencia histórica de nuestra evolución social, donde se han privilegiados los acuerdos que el hombre ha pactado y que ha llevado a cabo en la comunidad, en este sentido ¿Es imperativo que nuestros gobernantes generen cambios radicales, ideológicos y estructurales en la Constitución? ¿Cuál es la real diferencia entre una nueva constitución y una reforma constitucional efectiva? ¿Será reconocido el dialogo ciudadano en estos ensayos de cabildos o será entregada su redacción a un grupo de juristas en las sombras? Estos son algunos cuestionamientos que el ciudadano común debiera manifestar; vivimos en un periodo de incertidumbres, de falta de definiciones y prolijidad en las políticas gubernamentales, cada ciudadano tiene derecho a participar en estos proceso, pero primero debemos saber el “¿Por qué?” he de hacerlo, porque nuestros derechos no solo están en el área participativa, sino en el pensamiento cívico y concordante con los proceso de reformas institucionales; que, como ya sabemos, siguen navegando en el vertiginoso mar de las incertidumbres. Nuestra propuesta es que la constitución merece un reconocimiento de los avances históricos constitucionales ya existentes, de lo contrario, estaríamos negando el prestigio institucional que Chile ha generado en Latino América, nos urge un acuerdo institucional que garantice la probidad y la responsabilidad estatal, que ha sido tan cuestionadas en el presente.    

“Cuando las naciones avanzan al trote, las constituciones van a pie”
(Thomas Macaulay)
      
Gino Terzan Fernández

Director Jurídico Fundación Chile Mejor. 

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